fbpx Las mejores campanas para olvidarse de los humos y los malos olores en la cocina (Actualizado: junio 2020) · CompraMejor.es Saltar al contenido

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Las mejores campanas para olvidarse de los humos y los malos olores en la cocina

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Tanto por estética como por funcionalidad la campana extractora se ha ido integrando en el paisaje de buena parte de las cocinas desde que, en la década de los 40, se empezó a desarrollar en los Estados Unidos.

Básicamente, se trata de un electrodoméstico de línea blanca, es decir, de los principales vinculados a la cocina, ideado para absorber la grasa en suspensión derivada de los guisos o frituras, el humo, los olores o los productos en combustión suspendidos en el aire.

De la selección que sigue nos decantamos en primer lugar por el modelo de pared CBCS6506B de la marca Ciarra por su buen comportamiento en cocinas estándar y su trabajado diseño a un precio muy razonable.

Como consejo genérico, hay que optar por un aparato que combine la estética con la funcionalidad. Puede ser muy bonita, y el avance en diseños ha sido enorme, pero no alcanzar nuestras pretensiones prácticas.

La variedad de diseño es equiparable a la de materiales de fabricación: acero inoxidable, vidrio templado, cobre, bronce, zinc…

¿Cómo funciona?

Distinguimos dos modos de funcionamiento:

Por extracción: En síntesis, el proceso resulta muy básico: el motor que lleva incorporado el dispositivo aspita el aire, lo pasa a través de un filtro metálico diseñado para atrapar la grasa y luego lo expulsa a la calle a través de un tubo instalado para la salida de humos.

Una de las ventajas es que el filtro se puede meter sin problemas en el lavavajillas para su limpieza.

Si la longitud del tubo de salida es corta se precisa una menor potencia de motor para llevar a cabo su cometido. Debe incluir una válvula anti retorno para que los humos absorbidos no puedan retornar.

Por recirculación: Es el funcionamiento pensado para cocinas sin salida de humos. Como es lógico, todo el proceso se genera dentro de la campana a través de un sistema de filtros.

El aire pasa primero por un filtro antigrasa y después por otro de carbón activo que se queda con los olores y devuelve el aire sin ellos. Es decir, tiene dos barreras: una capa antigrasa y otra purificadora de carbono.

Al no precisar salida, su montaje es sencillo, pero, como desventaja sobre las de extracción, su ventilación es menos eficiente y hay que cambiar con cierta frecuencia del filtro de carbono activo.

Partes principales

Podemos distinguir pues tres componentes fundamentales:

Ventilador: Es la pieza que da nombre al dispositivo ya que es el encargado de extraer los humos generados por la actividad de la cocina.

Campana: También conocida como falda por su forma. Su cometido es contener los gases ascendentes que serán filtrados y extraídos.

Filtros: Barrera para las gradas y demás partículas. Como ya se ha apuntado, en el caso de dispositivos sin salida de humos el sistema de filtros es doble: antigrasa primero y purificador después.

Tipos de campana extractora

De pared: Las más habituales en los hogares. Sus formas son muy variadas. Así, pueden ser horizontales o verticales, redondeadas, rectilíneas o en forma de pirámide truncada. Tienen también una importante función decorativa.

Una de sus ventajas es la facilidad de instalación debido a que no es necesario que estén integradas en los muebles. Basta con fijarla a la pared encima de la cocina.

Retráctil: Buscan ser lo más discretas posible. Se suelen integrar dentro de uno de los armarios y su aparato de extracción ocupa la parte inferior del armario. En la actualidad se escamotean tanto que la parte visible se limita a una banda metálica de pocos centímetros de la que se tira para que funcione.

De techo: Probablemente las más eficaces sin renunciar por ello, en determinados modelos, a su función estética reforzada por su iluminación. Incluso en algunos casos, los puntos de luz de la campana funcionan de manera independiente al extractor de humos.

De hecho, algunas se asemejan por diseño más a una lámpara de techo que a una campana. Normalmente se controlan a través de un mando a distancia.

De isla: Las más llamativas y sofisticadas. Eso sí, no es compatible con cocinas pequeñas. Están pensadas para cocinas de ‘revista’ donde la campana es un elemento decorativo más.

Se cuelgan del techo sobre una cocina que, normalmente, está instalada sobre una isla en medio de la estancia.

De encimera: Lo último de lo último. Van insertadas en la encimera de la cocina detrás de las placas de cocción.

Suelen adaptarse mejor a las cocinas de tipo americano ya que hay que tener sitio por la parte posterior para su instalación.

Cuando no se usa está totalmente oculta en la encimera y para que funcione se activa el interruptor correspondiente.

Qué tener en cuenta

Una vez señalada la importancia de su funcionalidad y también del componente estético señalamos otros aspectos a tener en cuenta:

Tamaño: Como es lógico dado su cometido, el tamaño está vinculado al de la placa de la cocción de donde salen los humos.

Se aconseja que la campaña tenga unos diez centímetros más por cada lado para que sus opciones de absorción de humos y olores sea mayor.

Siguiendo con las distancias, la distancia recomendable entre las placas y la campana varía según el tipo de fuente de calor.

De este modo, será de algo más de medio metro (unos 55 cm.) en el caso de vitrocerámicas o eléctricas y unos diez más (65 cm.) si es de gas.

Gasto energético: Vaya por delante que, comparado con otros electrodomésticos principales, la campana está en la parte inferior ya que no gasta en exceso.

Como es obvio, también depende de la potencia del modelo elegido. Como referencia, variable según el aparato, entre potencia mínima y máxima la horquilla estaría en 70-200 vatios hora.

Potencia: Los parámetros numéricos en este ámbito son también variables. Sin embargo, para hacerse una idea de las necesidades hay una operación matemática que puede resultar útil.

En concreto, sería saber los m2 de la cocina y su altura, multiplicar ambos dígitos y el resultado, a su vez, multiplicarlo por 12 (revoluciones/hora) y dará los metros cúbicos de motor.

La potencia estándar suele estar en 500 m3/h, es decir para cocinas de unos 15 m2 y entre 2,5 y 3 metros de altura.

Ruido: El auténtico caballo de batalla de este electrodoméstico. Hace ruido y, a menudo, demasiado. Como recomendación, su nivel no debería estar por encima de los 60 decibelios.

Que sea uno de sus principales inconvenientes implica que la evolución tecnológica haya incidido mucho en su reducción.

De hecho, ya hay en el mercado modelos razonablemente silenciosos gracias a sistemas de insonorización o eliminación de escobillas en el motor. Eso sí, su precio es menos razonable.

Funciones extra: Además de su potencia e iluminación, hay otras prestaciones extra como pueden ser la desconexión automática si se olvida apagarla, la activación también automática al detectar humos en la cocina o la programación de la velocidad a través de sensores.

Consejos de mantenimiento

Filtros: Sin duda, el mantenimiento en estos dispositivos es sinónimo de filtros. Deben limpiarse de manera frecuente y renovarse de forma periódica si son de carbón activo.

En el caso de los metálicos, como ya se mencionaba, se pueden lavar incluso en el lavavajillas, preferentemente en la parte de atrás para que el abrillantador no los deteriore.

Motor: Es recomendable encender la campana nada más poner la comida a hacer para evitar el sobrecalentamiento e incrementar así su eficacia contra los olores y los humos.

Limpieza exterior: No usar detergentes antical o de base cáustica como los utilizados en hornos, suelos, lavavajillas o baños. Tampoco recurrir al estropajo con el fin de no rayar la superficie.

Ciarra CBCS6506B: Eficacia y estética a buen precio

Es un modelo muy apreciado por su precio y su bonito diseño. Es decir, potencia la justa para cocinas de tamaño convencional, entre 10 y 15 m2 (está en el parámetro más habitual de los 5.000 m3/hora).

Esto no implica que no cumpla su cometido de mejorar el ambiente con la absorción de humos y olores.

De hecho, pasa por contar con una buena extracción, aunque factores como la potencia son los propios de este segmento y también el ruido en la velocidad más alta (da un umbral cercano a esos 60 decibelios que se aconsejan como máximo en este indicador).

El factor estético se realza al estar diseñada con cristal en algunas partes de su estructura de acero inoxidable. Dos materiales que conjugan muy bien y que ganan más con la iluminación led que trae de serie.

Otro de los ‘pros’ de su aspecto exterior es que es muy versátil y no ‘chirría’ en general con la decoración o el estilo de ninguna.

Resulta bastante sencilla de manejar a través de un cuadro de mandos desde el que se regulan las velocidades, (tres), y la luz led.

También es de fácil instalación (viene bastante montada de fábrica a falta de algunos componentes) siempre teniendo en cuenta ciertas dosis de habilidad y de paciencia.

Klarstein Lorea: Poca potencia, mucho diseño

Sin duda, la baza de este modelo es el diseño vanguardista a precio tradicional, aunque la potencia se resienta. No obstante, si se instala en una cocina pequeña, muy habitual, la compra aúna estética y funcionalidad.

Por ejemplo, funcionalidad a través de sus mandos táctiles que se suma a una sencilla instalación (pese a alguna excepción como la de poner el embellecedor).

Entra por los ojos por su elegancia y modernidad, pero, como norma, no hay que ser impulsivo. La potencia de extracción es muy reducida y, por tanto, fuera de estancias pequeñas solo quedará el diseño.

Es por este límite espacial, quizás, por el que una de sus ventajas es que evitas darte con ella en la cabeza al guisar por su forma plana.

Ello también se debe a que la tapa frontal solo se puede abrir de manera limitada, un hecho que invita a pensar a algunos usuarios que ese escaso espacio sea la causa de que no absorba tanto los humos y olores.

Cata SYGMA 900 BK: Motor de gran cilindrada

Modelo de una potencia ya considerable a un precio que puede ser considerado como ajustado para las prestaciones mecánicas y lo eficaz que resulta en la absorción de humos y malos olores.

Con los avances tecnológicos y, pese a las reducciones de ruido, en este caso, su alta potencia conlleva que la escasez de ruido no sea una de sus cualidades más destacadas (en el máximo se sitúa en torno a los 65 decibelios).

Como es propio de estas alternativas de techo, el montaje ya no resulta tan sencillo como en los modelos de pared.

En este caso se trata además de un producto bastante aparatoso (por ejemplo, los filtros metálicos son muy grandes para meterlos en un lavavajillas de tamaño normal). Aconsejable dejar el montaje en manos de profesionales.

Teka C 6310: La opción retráctil

Como es propio de las alternativas retráctiles, telescópicas o extraplanas, muy económica de precio y de una marca puntera en el sector.

También, en línea con esta gama, muy adecuada para labores en la cocina esporádicas y básicas.

Su capacidad de absorción es limitada a espacios pequeños y de uso poco intensivo. Otra de las ventajas es la suma sencillez de instalación y que, acorde con su nivel de potencia, el ruido es más llevadero.

Klarstein Royal Flush: La modernidad tiene un precio

Las últimas tendencias tienen un precio y bastante elevado, por cierto (hay modelos que incluso duplican el de este modelo).

Ideado para las encimeras donde vas escamoteada, además de un presupuesto holgado, para su instalación es necesaria una cocina muy determinada ya que va detrás de las placas de cocción.

Se pulsa el interruptor y sale de la encimera. Muy futurista y muy cara.

Última actualización el 2020-06-01 at 02:00 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados