
Las estufas eléctricas tienen muchas ventajas y habitualmente no suponen una gran inversión, pero desgraciadamente su poder calorífico es escaso, su consumo es alto y sus reguladores de temperatura no son muy precisos.
La primera de sus ventajas es la seguridad.
Las estufas eléctricas no desprenden gases que puedan resultar nocivos para la salud y se pueden colocar en habitaciones pequeñas, o cerradas a cal y canto, sin riesgo alguno.
Y eso las hace muy apetecibles en circunstancias concretas, como calentar la pequeña habitación en la que nos vamos a acostar, o programarla para media hora antes de que suene el despertador y así levantarnos calentitos.
Además, y en cuanto a seguridad, ni siquiera tienen directamente riesgo de incendio o de quemaduras, más allá del susto de tocar algo muy caliente y quitar la mano deprisa.
En cuestiones de limpieza y ocupación de espacio las estufas eléctricas también son imbatibles.
No necesitan combustible que pueda manchar, ni hay que almacenar nada para más adelante.
Y el tiempo de dedicación y atención se limita a los segundos que nos lleva enchufarla y darle al interruptor. No hay más.
Estufas eléctricas, precio y seguridad
Además, dicen los expertos que son fantásticas en términos de rendimiento, porque es la única que aprovecha toda la energía recibida.
Pero eso no supone ni que sea barata ni que caliente mucho, con lo que es un mérito al que no acabamos de sacarle demasiado partido.
Otra gran ventaja es que no emite olores de ningún tipo, se puede mover de un sitio a otro sin dificultad y las veces que se quiera, y además no necesita mantenimiento ni revisiones periódicas.
En la parte mala está, sobre todo, el precio de la luz, que parece que no tiene límite y da la sensación de que todos los días sube.
Y como además no son estufas que calienten ni mucho ni muy rápido, pues no serán eficaces para habitaciones grandes.
Y si nos empeñamos en calentar muchos metros con ellas, nos resultará excesivamente caro.
Claro que luego están las diferentes tarifas de la luz que tenga cada uno, y que pueden ser más ventajosas.
Pero para que sea un sistema barato va a tener que instalar en casa… energía solar. O algo por el estilo.
Hay varios tipos de estufas eléctricas:
Infrarrojas o de cuarzo:
Son las más sencillas de todas. Muy fáciles de mover y con capacidad para calentar sitios pequeños con bastante rapidez.
De ahí que se vean más en el baño que en otras dependencias de las casas. Muy limitadas, pero eficaces.
Tienen la peculiaridad de que no calientan el aire que les rodea, sino los objetos cercanos.
Por eso están recomendadas para ponerse cerca o en cuartos muy pequeños, pero no sirven para calentar una habitación.
Orbegozo BP 5003 Estufa de Cuarzo de 1200 W
Dos niveles de potencia en sus dos barras de cuarzo de un radiador cuya potencia es de 600 W y 1.200 W.
Estamos ante una estufa con dispositivo de seguridad antivuelco y una pantalla que podemos dirigir hacía donde queramos.
Los expertos aplauden lo eficaz que es pese a su reducido tamaño, lo que la convierte en una gran aliada de las olas de frío.
Eso sí, si estamos muy alejados de ella puede ser poco eficaz.
De aceite:
Quizás la más frecuente en la mayoría de los hogares españoles. Sobre todo en su formato radiador.
A diferencia de los radiadores estándar que están llenos de agua, éstos vienen llenos de aceite que se calienta con electricidad, y les permite mantener el calor durante más tiempo (hasta 45 minutos después de apagarse) lo que aumenta su eficacia.
Lo malo es que no sirven para dar un calor instantáneo porque aunque acaben acumulando calor, tardan más en calentarse,
De’Longhi RADIA S TRRS 1225C
Cómodo por sus ruedas y un gran aliado para los días de bufanda por sus doce elementos y el termostato que incorpora y con el que podremos tener la temperatura de la que no queremos que baje la habitación en la que lo enchufemos.
Si no queremos estar todo el rato subiendo o bajando los grados para coger la temperatura ideal el radiador trae un botón que con solo apretar empieza a funcionar para lograr un ambiente ideal.
Los expertos aplauden su fácil manejo y el agradable calor que desprende.
Radiador de aceite Aigostar
Estamos ante un radiador de aceite de once elementos con tres niveles de potencia (1000/1.200 y 2.200W).
Con sus cuatro ruedas multidireccionales su transporte por la o las habitaciones es práctico y cómodo.
Los expertos destacan su consumo, contenido, y la capacidad calórica suficiente para entrar en calor en cuestión de minutos.
Estamos ante una estufa de color grafito que, aunque no busquemos el diseño sino la comodidad, la convierte en un elemento discreto en medio del salón.

Calefactores:
Son radiadores que tienen incorporada una gran resistencia.
Cuando la electricidad la calienta sube la temperatura del aire que entra en ella, y según cómo salga hay dos tipos diferentes de estufas.
- Termoventilador o calefactor, como es más conocido. Son las que tienen un ventilador interno que ‘disparan’ el aire caliente hacia afuera.
- Turboconector. En este modelo el aire pasa por la resistencia y sale de forma natural, sin impulso extra.
Rowenta Comfort Compact SO2320F2
Destacamos este calefactor de bajo consumo por ser uno de los más recomendados por los expertos.
No hay que olvidar que estos aparatos se caracterizan por se un tanto ruidosos pero en este caso estamos ante un aparato con función silence para reducir el nivel a sólo 44 dBA a 1.000 W.
Su potencia máxima alcanza los 2.000W. Tiene asa para facilitar el transporte y un termostato.
Entre sus ventajas, consigue calentar el entorno en poco tiempo y no requiere de mucho espacio (26 cm de largo, 13 cm de ancho y 19,5 cm de altura).
También dispone de la función ventilador de aire frío para refrescar tu casa en verano.
Klarstein Skyscraper Heat
Por su diseño se ha ganado un hueco entre las recomendaciones.
Los expertos destacan de este termoventilador lo silencioso que puede llegar a ser y su diseño único que además de ocupar poco espacio pasa inadvertido junto a algunos muebles de la casa por su color gris y sus líneas futuristas.
Además, ofrece un calor instantáneo y gracias a su temporizador (se puede ajustar por hora) el dispositivo siempre tendrá la estancia a la temperatura que queramos.
Estufas eléctricas halógenas:
Este tipo de estufas funcionan con un filamento de metal enroscado dentro de un tubo de vidrio que contiene un gas halógeno.
El paso de la electricidad calienta el filamento, generalmente de wolframio, que hace una reacción con el gas que eleva la temperatura.
Ese calor se transmite por radiación y no por convección, gracias a lo que consigue una mayor eficiencia a la hora de calentar los pies y la altura media de nuestro cuerpo, aunque al principio deje un poco más frío el aire más cercano al techo.
Este tipo de calor (por radiación) se percibe como más cálido y agradable.
Olimpia Splendid 99545 calefactor halógeno
Pensada para los días que muy fríos y no tanto, gracias a su selector de potencia de tres niveles: 400W, 800W y 1200W.
Con base oscilatoria de 90° para una difundir el calor de forma uniforme y constante en un máximo de 45 m³. Cuenta con termostato de seguridad e interruptor antivuelco.
Ideal para llevar de aquí para allá gracias a su grande y cómoda asa, además de que tan solo pesa 2 kg. Viene en color gris y negro, pero este último es un poquito más caro.
Última actualización el 2023-12-10 at 01:20 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados
Tabla de contenidos
- 1 Estufas eléctricas, precio y seguridad
- 2 Hay varios tipos de estufas eléctricas:
- 3 Infrarrojas o de cuarzo:
- 4 Orbegozo BP 5003 Estufa de Cuarzo de 1200 W
- 5 De aceite:
- 6 De’Longhi RADIA S TRRS 1225C
- 7 Radiador de aceite Aigostar
- 8 Calefactores:
- 9 Rowenta Comfort Compact SO2320F2
- 10 Klarstein Skyscraper Heat
- 11 Estufas eléctricas halógenas:
- 12 Olimpia Splendid 99545 calefactor halógeno