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¿Qué es Alexa y qué se puede hacer con el asistente de voz de Amazon?

¿Qué es Alexa y qué se puede hacer con el asistente de voz de Amazon?

Alexa es el asistente personal virtual de Amazon que acaba de salir al mercado en español. Vive dentro del altavoz inteligente Echo de Amazon, entre otros dispositivos que ya están en el mercado, y ofrece a los usuarios la capacidad de interactuar con él para hacer cada día más cosas.

Alexa fue diseñada por el misterioso ‘Lab126’ de Amazon, donde un potente equipo de investigación y desarrollo trabaja en el área de la Bahía de San Francisco, centrado en el diseño de dispositivos electrónicos para consumo de alto perfil.

La oficina central se encuentra en Sunnyvale, California, y alberga los equipos de hardware, software y operaciones de Amazon Devices, con equipos asociados en Cupertino, Irvine, Seattle, Boston y Austin.

El ‘Lab126’ que ahora ve cómo arranca la versión española de Alexa, nació en 2004 con el proyecto de lo que años más tarde, el 19 de noviembre de 2007, se presentó con el nombre de Kindle. El libro electrónico más popular del mundo, que en su primer día de vida se agotó en cuestión de horas.

El asistente de voz de Amazon se activa diciéndole su nombre, “Alexa”, y a continuación se le puede hacer cualquier consulta o solicitud. Alexa utiliza la interpretación en lenguaje natural (humano) para procesar y actuar a petición. Y el motor de back-end que utiliza se ejecuta en Amazon Web Services, en la nube.

Alexa, además de devolvernos la información que le solicitemos, también permite que los Echo funcionen como centros de hogares inteligentes. Pueden controlar dispositivos conectados a internet tales como luces inteligentes, termostatos y dispositivos electrónicos.

Más allá de sus capacidades integradas, alrededor de Alexa se están desarrollando lo que Amazon ha bautizado con el nombre de Skills, habilidades, que serían el equivalente a las apps que inventó Apple.

Se calcula que ya existen más de 25.000, y constantemente se están creando nuevas.

Funcionamiento

Cuando le hacemos una pregunta a Alexa, lo que realmente estamos haciendo es comunicarnos con un servicio que está en la nube. Amazon ha diseñado el servicio de voz de Alexa (AVS) para imitar conversaciones reales, pero en realidad lo que nosotros usamos son comandos de voz intuitivos para que este servicio realice tareas específicas. “Alexa” es simplemente la “palabra de alerta” que ‘enciende’ el servicio para que comience a escuchar su voz.

A partir de ahí, el porcentaje de entendimiento entre ambos es muy alto, y su Echo responderá a sus preguntas o realizará las tareas que le encomiende.

¿De dónde viene el nombre de Alexa?

El nombre de Alexa se eligió porque es como se llamaba la Biblioteca de Alejandría, que intentó recopilar todo el conocimiento del mundo. Y eso es exactamente lo que está intentando Amazon en este proyecto. Pretende que sea ser una fuente de información perfecta.

También, y como razón más práctica, el servicio se llamó Alexa porque contiene el sonido “X”, que es poco común. Y dado que este servicio está activado por voz, Amazon quería elegir un nombre que no se confundiera con otras palabras que pudieran despertar accidentalmente el dispositivo.

De todas maneras, pensaron en las complicaciones. Y aunque Alexa es el nombre oficial del asistente de voz, cualquiera puede cambiar esta palabra de activación por la de “Amazon” o por la de “Echo”. Es una función útil, especialmente si en su casa alguien tiene el nombre de Alexia o Álex.

Una conversación cuasi infinita

Está claro es que con Alexa no tendremos conversaciones largas, pero se le pueden lanzar casi infinitas preguntas. Y es un hecho que su presencia en el hogar o en la oficina reducirá casi totalmente las consultas de texto tanto en el móvil como en el ordenador. Incluso las operaciones matemáticas se le pueden preguntar sin necesidad de abrir una calculadora.

Hemos probado la versión española de Alexa desde hace semanas, y su diálogo con el dispositivo Echo será, la mayoría de las veces, de lo más satisfactorio. Salvo en las ocasiones en las que no le entienda, que a veces pueden llegar a ser desesperantes.

¿Qué frases puedo decir a Alexa?

Pero en la mayor parte de las preguntas y ‘órdenes’ su Alexa estará dispuesto a darle una respuesta rápida y fiable. Así que prepárese a decirle frases como:

“Alexa, despiértame a las 7 de la mañana”

“Alexa, enciende la televisión”

“Alexa, apaga el ventilador”

“Alexa, pregunta a Iberia por un vuelo a Nueva York”

“Alexa ¿cuándo se juega el Barcelona-Real Madrid?”

“Alexa, quiero mi hamburguesa del Burger King”

“Alexa, pregunta a La Nueva España por las noticias del día”

“Alexa, necesito un tren para ir el viernes a Valencia”

“Alexa, ¿qué hay en mi calendario hoy?”

“Alexa, ¿qué tiempo hace en Londres?”

“Alexa, ¿cuándo es el concierto de Mark Knopfler en Madrid?”

“Alexa, abre Telepizza”

“Alexa, baraja mis favoritos de playlist”

“Alexa, ¿lloverá mañana?”

“Alexa, lee mi audiolibro”

“Alexa, ¿qué hay en las noticias de El Levante?”

“Alexa, pídele a Uber un coche”

“Alexa, abre Just Eat y pregunta por mi último pedido”

“Alexa, pon el brindis de La traviata”

“Alexa, enciende la máquina de café”

“Alexa, qué dicen las últimas noticias de El Faro de Vigo?”

“Alexa, enciende todas las luces”

“Alexa, pon el dormitorio principal a 20 grados”

“Alexa, cómo se hacen las almejas a la marinera”.

“Alexa, avísame dentro de 25 minutos”.

“Alexa, baja las luces todos los días a las once y media”.

Comprobará una y otra vez que el asistente de voz de Amazon no sólo responde, sino que también actúa sobre los instrumentos de domótica que tenga en su casa y que estén conectados con Alexa. Otros, aunque no sean de domótica, no necesitarán más que estar en un enchufe inteligente para que con Alexa los pueda apagar… incluso desde la calle.

¡Ah! y después de entrar en una skill de venta de hamburguesas hemos podido comprobar que Alexa ¡también sabe decir tacos!. En concreto no comprendía nuestro pedido y a la tercera, ya harta, respondió “¡Ostras! No he podido entenderte”. Antes ya nos había soltado un “¿Comorrrr?” y un “¡Jolines!”

Desde luego, sirvió para que nos riésemos un rato en familia. Y no compramos la hamburguesa porque teóricamente aún no existe Alexa en España. Pero tuvimos que cortar nosotros la comunicación, porque ella ya había tomado nota de todo.