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Archivadores para guardar documentos en papel en la era digital

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Es innegable que la expansión de la era digital ha rebajado de manera más que notable el recurso al papel para guardar todo tipo de documentos. También lo es que, así y todo, los distintos formatos físicos para archivar no solo tienen su público sino utilidades que les hacen muy necesarios.

El pánico a que se haya perdido o que un virus haya borrado información importante es común. Tener una copia en papel bien ordenada nos puede salvar del desastre. En consecuencia, larga vida a los archivadores.

Qué son los archivadores

Con carácter general, los archivadores o clasificadores (o biblioratos en algunos países latinoamericanos) son una especie de carpeta fabricada de materiales mucho más resistentes.

Sus diferencias van más allá de la resistencia exterior ya que también cambia el sistema de almacenamiento que es muy distinto al de una carpeta y que también lo es en función del archivador que se elija ya que hay varios tipos.

Otra de las cualidades principales que les diferencian de una carpeta es que la cantidad de hojas que pueden almacenar es mucho mayor.

Llamativo y muy útil: Jalema

Rebajas

En esta ocasión, uno de los motivos principales que aúpa al liderato a este modelo es su originalidad de diseño. No se trata de un archivador al uso, pero no solo la estética es lo más destacable.

A ello une una excelente capacidad de almacenaje de documentos repartidos en cinco carpetas-archivo de distintos colores y con su correspondiente etiqueta que realza todavía más su impacto visual.

Todos ellos van perfectamente encajados en una caja plástica de poliestireno reciclable diseñada de manera muy moderna a través de ranuras de distinto trazo.

Esta suma de características aúna la estética con la utilidad a un precio que, si bien no es económico para la media de la gama, merecerá la pena si quieres optar en la oficina o en casa por algo distinto y práctico.

Para hacerse idea de su potencial de almacenaje documental puede almacenar hasta 15 carpetas colgantes de tamaño A4.

En suma, un archivador resistente, estéticamente de primera, con gran capacidad de archivar y, por tanto, muy práctico, a un precio asequible para lo mucho que ofrece.

Voluminoso y en acordeón: Blue Power

Una carpeta clasificadora tipo acordeón con variantes sobre los modelos más clásicos. Hay que señalar en primer lugar que su gran ventaja también puede resultar el principal inconveniente en función de lo que se busque.

Así, su baza más señalada es una enorme capacidad de almacenar documentos que, a su vez, le convierte en una opción bastante aparatosa. Por precio resulta económica para las prestaciones que ofrece.

Como referencia de su capacidad hay que señalar que cuenta con un total de 24 departamentos revestidos de una cubierta de plástico.

El cálculo del fabricante cifra en tres mil las hojas que admite, aunque con bastantes menos, que daría mucho de sí igualmente para la conservación de documentos e informes, su manejabilidad sería más ágil.

Con el fin de distinguir los apartados, este producto recurre a la variedad cromática, opción que refuerza además el aspecto estético.

Pack de palanca: Liderpapel

De unos modelos más originales en su aspecto damos el salto al clasicismo más ortodoxo con este archivador de palanca. En realidad, hay que hablar en plural ya que se trata de un pack con 20 unidades a un precio bastante económico.

Un sistema, el de palanca, que ha sobrevivido al paso de los años por la eficacia para fijar de manera segura todo tipo de papeles. No son las carpetas más bonitas, pero sí prácticas y resistentes.

Muy propias de oficinas para el control de facturas, albaranes o cualquier tipo de documento administrativo. Esta orientación más profesional explica que, en muchos casos, como en este, se vendan casi al por mayor.

Como características concretas, es de tamaño folio y el pack incluye las carpetas, pero no así las cajas en las que se introducen para quedar mejor apiladas.

Más personal: Oxford

Una alternativa totalmente distinta a la anterior ya que, en este modelo, el ámbito más propio es el doméstico por encima del laboral, aunque no sea incompatible.

Un archivador de cuatro anillas de Oxford con recambio de cien hojas incluido que resultará muy práctico para estudiantes o profesionales liberales que combinen las muchas opciones informáticas con las tradicionales.

El material que lo reviste es de muy buena calidad como evidencia su consistencia. Además, esta cualidad se refuerza al estar óptimamente plastificado.

En suma, un modelo muy recomendable para las funciones expuestas, de plenas garantías y a un precio que resulta bastante económico.

Modelo atemporal: Uni-System

Cerramos con un clásico de los archivos de las oficinas con solera. Un modelo que seguramente habremos visto en elevado número en estanterías.

En este caso, la utilidad predomina sobre cualquier otro aspecto. Una caja de cartón habilitada para guardar papeles o carpetas sin más extras que, según las necesidades, puede ser suficiente.

En este caso incluye 50 unidades a un precio muy económico. Un archivador básico que sobrevive a los tiempos y motivos habrá para ello. Cumple su función y no es poco.

Los archivadores o clasificadores son una especie de carpeta fabricada de materiales mucho más resistentes
Los archivadores o clasificadores son una especie de carpeta fabricada de materiales mucho más resistentes

Qué ventajas tienen los archivadores

  • Suponen un plus de seguridad para que el almacenamiento de documentos no dependa solo de la informática
  • Resistentes y duraderos
  • Admiten una gran cantidad de hojas (variable según los modelos, obviamente)
  • Prácticos y versátiles
  • Se puede trabajar con ellos en casi cualquier lugar
  • Tiene un precio económico y se pueden comprar varias unidades sin que el desembolso sea excesivo
  • Gran variedad de colores y materiales
  • Ligeros y, por tanto, muy portables

Qué tipos de archivadores hay

Destacamos los siguientes:

Carpetas clasificadoras

Cuentan con un variado catálogo de formas, materiales (cartón o plástico) y colores. Un aspecto mayoritariamente común es su estilo acordeón cuando se abren.

Archivadores de palanca

Probablemente los más tradicionales. Muchos años en el mercado con la eficacia intacta.

Permiten guardar documentos metidos en fundas o directamente papel y fijar el contenido con una palanca que se baja a presión.

Bandejas

Normalmente están sobre la superficie de la mesa o lugar de trabajo y se usan para depositar carpetas o documentos.

Su objetivo principal es tenerlos a mano en cualquier momento. En cuanto a materiales varían entre el metal y el plástico.

Fundas

Un sistema más básico que suele, una vez introducido el documento, ir a su vez dentro de un archivador. Sirven para preservar el papel.

Qué tener en cuenta

Tamaño

Pueden tener diversos tamaños, aunque el más extendido es el formato A4. También hay opciones para almacenar hojas tipo carta. Hay que admitir que con el correo electrónico se trata de una opción muy puntual.

Material

Como hemos avanzado en la introducción, las alternativas más populares son el cartón y el plástico. En ambos casos, más en el primero, la variedad de consistencias es grande.

Espacio

En este caso nos referimos al espacio físico en el que se tiene pensado ubicar. En casa o en la oficina, tipo de estantería…

Capacidad

Como es lógico, uno de los factores más a tener en cuenta. En general admiten bastantes hojas, aunque habrá que valorar también el peso y la manejabilidad.

Anillas

En el caso de los modelos que las usen, pueden ser de diferentes formas como circulares, en forma de barras o de letra ‘d’.

Diseño

Los más tradicionales son de cartón gris jaspeado, pero la variedad es grande tanto en cartón como, por supuesto, en plástico o metal.

Última actualización el 2021-09-24 at 06:00 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados