Saltar al contenido
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages

Las mejores máquinas para hacer en casa los churros de toda la vida

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (11 votos: 4,27 de 5)
Cargando...

Sin duda, los churros, por su popularidad, forman parte esencial de nuestra cultura gastronómica. Su sencilla receta ha sobrevivido generaciones y generaciones sin que se tenga muy claro su origen (algunos dicen que morisco).

Bajar a comprarlos a primera hora de la mañana o hacerlos en casa son pues las dos variantes principales de este ancestral hábito. Como es lógico, ni siquiera las tradiciones permanecen ajenas al desarrollo del diseño y la tecnología. La churrera de siempre se codea ahora con otras más evolucionadas que dejarían asombrados a nuestros antepasados.

De las máquinas de churros aquí analizadas, nos hemos decantado por un modelo metálico en su cilindro, de la marca Ilsa, por su resistencia, ser manejable de tamaño y contar con una amplia palanca de empuje. No es de las más baratas, pero hablamos de una gama que se mueve en precios muy económicos y merece la pena gastarse algo más.

¿Qué llevan?

Harina, agua y sal son los ingredientes con los que se elabora la masa de los churros. Una vez fritos en aceite (o cocidos en función de la máquina que se elija) hay otro ingrediente que cobra importancia como es el azúcar en el que se suelen rebozar.

Los más clásicos de churrería tienen forma de lazo, aunque también se hacen rectos con máquinas específicas para ello.

¿Qué es y cómo funciona?

Como ya hemos adelantado, a la churrera de siempre se han sumado otros dispositivos totalmente distintos.

En todo caso, por orden de tradición, definiremos la primera como un utensilio cilíndrico con dos agarres para las manos y un émbolo (cilindro de madera) para introducirlo y presionar la masa aprovechando la presión del extremo del cilindro de madera contra el cuerpo (proceso de extrusión).

Esa sería la churrera-tipo de antes. Ahora, por ejemplo, ya hay alternativas sin agarres laterales y sistemas de extrusión distintos que prescinden del cilindro de madera e incluso con formas rectangulares que recuerdan más a las sandwicheras.

Por qué tener una

Hay churros congelados, pero no es lo mismo ni por sabor ni siquiera por el entretenimiento familiar que puede suponer hacerlos en casa.

Incluso sí se hacen muy de vez en cuando, y gracias a su precio más que asequible y un tamaño que no estorba, merece la pena tener una, aunque sea básica. Si se hacen de manera más frecuente las opciones son múltiples.

Qué tipos hay

Distinguimos tres grandes clases:

  • Tradicional: En su forma ya que en materiales también han evolucionado con gran expansión del plástico y derivados. Son las más baratas con excepciones en aquellas que, precisamente, imitan por forma y material a las más antiguas y se fabrican de manera artesanal. Muy fáciles de usar. Se limpian bien siempre teniendo en cuenta que las características de la masa no lo pone fácil.
  • Pistola: Su material varía en función de la calidad y el precio (metálica o de plástico). Muy manejables y también fáciles de limpiar, aunque su principal ventaja es su carácter polivalente (por ejemplo, cambiando boquillas se podrán hacer hasta galletas).
  • Eléctrica: Su forma es totalmente distinta, hacen churros rectos y no precisan de aceite, lo que les da la ventaja de ser más saludables.

Ventajas

La principal es que, dado que los ingredientes que precisa son de lo más común, tener una máquina de churros en casa te permite hacerlos en cualquier momento sin estar condicionados a los horarios de los establecimientos especializados.

Otra, ya señalada, es su bajo precio en los modelos más sencillos (el aumento de alternativas también redunda en una mayor horquilla económica).

Qué tener en cuenta

Señalamos algunos de los factores a considerar antes de su compra.

Material de fabricación: Con independencia del material, primero que esté homologado como apto para la alimentación.

Una vez comprobado, si se opta por el metal será a priori un producto más sólido, aunque, en la actualidad, dan muy buenos resultados materiales como la silicona o determinadas resinas.
En todo caso, debe ser un material totalmente insípido, resistente y al que no se le pegue la masa en exceso.

Facilidad de uso: En general, no reviste gran dificultad su uso, aunque sí hay que tener cierta precaución ya que la masa se vierte a aceite muy caliente.

En los modelos de antes y en los de ahora que los imitan, hacer presión con el cuerpo a la vez que se traza, por ejemplo, un circulo concéntrico para luego cortar los churros exige también cierta maña.

Número de boquillas: En el caso de las pistolas es alto debido a su carácter multiuso, en el resto al menos que dé para hacer las dos variantes más populares como son los churros y las porras.

Sin embargo, el diseño también implica a este apartado ya que algunas de las más básicas ya traen distintas boquillas para darles formas diversas.

Diseño: Este aspecto resulta bastante relevante en cuanto afecte a las asas si es que el modelo las incorpora.

Deben ser ergonómicas y muy fáciles de agarrar. Mejor integradas en el cilindro ya que las de antes en versión metálica tendían a partirse si estaban mal soldadas.

Cilindro: Además de los requisitos ya señalados referidos al material de fabricación, si este es transparente nos permitirá controlar lo que resta de masa. Un aspecto complementario.

Polivalencia: Ya aludida en el apartado de clases de máquinas al mencionar las pistolas que resultan mucho más versátiles por sus opciones de repostería.

Ilsa: Fácil empuje

Un modelo que se parece ya poco a las tradicionales churreras, pero que resulta eficaz en su tarea principalmente gracias a la palanca de gran tamaño que sirve para llevar a cabo el proceso de extrusión.

Con carácter general, hay que prestar mucha atención a la elaboración de la masa para que no quede demasiado apelmazada y dura. Si es algo más líquida mejor y el sabor no pierde.

Las máquinas de churros caseras no tienen la capacidad ni la potencia que puedan tener las industriales y, por tanto, a menudo el deterioro o la rotura del material o de los componentes obedece a haber forzado sus prestaciones.

Otra de las cualidades más a tener en cuenta en este modelo líder es que cuenta con hasta ocho boquillas distintas (tres de plástico) lo que le dota de una gran versatilidad en las formas (también puede hacer pastas).

Su cilindro es metálico, pero no todas sus piezas, aunque no se resiente el uso del producto siempre que se tenga en cuenta la densidad de la masa.

Una de las objeciones es que, al carecer de asas, la sujeción ha de hacerse directamente en el cilindro. En todo caso, con la práctica, como es lógico, se gana pericia en el manejo.

Flores Cortés: Clásica en estado puro

Las viejas churreras nunca mueren y para demostrarlo nada mejor que un modelo artesano que todavía resulta útil y da un toque vintage a la cocina. Eso sí, el precio está bastante por encima de la media.

Con un cilindro espacioso para casi un kilo de masa, un material resistente y, muy importante en estos modelos, unas contundentes soldaduras en las asas para que no se desprendan con la presión.

Su diseño sigue el milímetro las pautas clásicas con el émbolo de madera para empujar la masa que, en este caso, sí que admitirá algo más de densidad.

El metal de fabricación está galvanizado (se mete en zinc fundido a 450º) con el fin de evitar la oxidación y la corrosión.

Estar concebida como una sola pieza hace que solo cuente con una boquilla. Esto puede ser un inconveniente, pero quien se decide por esta pieza lo hace a medio camino entre la utilidad y un diseño que es como es, antiguo, y en eso reside uno de sus principales atractivos.

Beper BT.600Y: Un concepto distinto

De un extremo cronológico a otro. De una churrera que usaban nuestros abuelos a una máquina para cocinar churros que jamás hubieran sabido que era tal.

Un dispositivo eléctrico con un diseño que le asemeja a una sandwichera y con complementos impensables en otros tiempos como laca antiadherente y un mango termoaislante. Hay que dejar claro que cocina churros, pero no los hace.

Un concepto pues radicalmente distinto con la ventaja de eliminar grasas procedentes de la fritura en aceite gracias a una cocción uniforme.

Tiene capacidad para tandas de cuatro unidades y el cierre permite cambiar la posición y poner la máquina en posición horizontal o vertical.

Otra de las ventajas es que evita el proceso de extrusión con la masa y posibles riesgos de deterioro o rotura del producto. En todo caso, una opción alternativa a un precio razonable.

StarBlue: La baza de la polivalencia

Polivalente y muy económica. Ocho boquillas distintas para variar de formas y un material plástico resistente siempre que la densidad de la masa acompañe.

Muy fácil de montar y desmontar, uso sencillo y también se lava sin problemas por piezas. Por tanto, una opción interesante de lo más doméstico.

El prensado de la masa es bueno y así deber ser para evitar que se formen burbujas y salte el aceite al freírlos.

Como objeción puntual, la forma redondeada del mecanismo para empujar la masa puede hacer que a veces se resbale la mano. Basta con tenerlo en cuenta y agarrarlo con firmeza.

Metaltex: Básica y muy económica

Básica, pequeña y muy barata. Para hacerse unos churros de vez en cuando con una masa adecuada más que práctica.

No está pensada para familias numerosas ni ofrece mucha versatilidad con sus dos boquillas, pero cumple para satisfacer un antojo.

Muy fácil de usar, de plástico y muy sencilla de lavar. Habrá que apretar algo más para llevar a cabo el proceso de extrusión, pero por su precio resulta muy interesante con las salvedades citadas.

Última actualización el 2020-10-21 at 13:01 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados